miércoles, 12 de mayo de 2010

Algunas sencillas medidas para construir una empresa amigable con el medio ambiente

"El cambio climático es un fenómeno alarmante. Pero, sólo soy un empresario. ¿Qué puedo hacer?" Aplicando algunas sencillas medidas en su empresa, usted puede hacer mucho para ayudar al mundo en el que vivirán sus hijos...


Por René Castro

El desarrollo sostenible no sólo se trata de un tema de filantropía empresarial o ecoeficiencia.

Es, en realidad, un trabajo de buena gerencia donde la filantropía y la ecoeficiencia se unen para originar una forma rentable, eficiente, responsable y equitativa de operar una compañía.

Entre los muchos cambios y adaptaciones que las empresas deben realizar a escala micro, se encuentra el manejo de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el principal gas responsable del efecto invernadero.

Así, para empezar con la construcción de una empresa amigable con el medio ambiente, es necesario establecer ciertas definiciones.

El concepto de "intensidad energética" mide la cantidad de kilowatts consumidos por una empresa para fabricar una unidad de producto.

El concepto de "intensidad de CO2", por su parte, se refiere a la cantidad de toneladas de dióxido de carbono emitidas para fabricar una unidad de producto.

Mientras más bajos sean los niveles de estos indicadores, más eficiente será la industria y menor será su impacto negativo en el medio ambiente.

De esta forma, la problemática puede reducirse a la siguiente pregunta: ¿cómo lograr que la empresa reduzca su intensidad energética y de CO2? Es decir, ¿cómo producir la misma cantidad de producto con menor consumo de kilowatts y menores emisiones de CO2?

Las respuestas no siempre son sencillas, ni aplicables a las necesidades de todos, pero hay líneas de trabajo que se pueden seguir.

Y, en la mayoría de los casos, estas pautas no sólo permiten a la organización cumplir con sus responsabilidades ambientales sino también obtener grandes ahorros monetarios gracias a la implementación de procesos más eficientes.

¿Es eficiente su instalación eléctrica?

Como primer paso para disminuir el consumo se debería analizar la factura de electricidad rubro por rubro.

Aquí, por ejemplo, el factor de potencia no debería ser menor de 0,9. Si fuera inferior, se enciende una señal de alarma de posibles defectos en la instalación de los equipos y en la red eléctrica interna de la organización.

Esto puede solucionarse con un sistema de condensadores eléctricos estáticos o utilizando motores sincrónicos estáticos disponibles dentro de la industria.

¿Es eficiente la cultura energética de su organización?

Las campañas de concientización energética entre los empleados pueden incrementar notablemente la eficiencia del consumo.

Apagar las computadoras, el aire acondicionado y las luces en horas de almuerzo, café o reuniones fuera de la oficina podrían parecer medidas insignificantes. Sin embargo, lo cierto es que pueden reducir la factura eléctrica de cada mes en un 15 o 20 por ciento.

Una posible alternativa consiste en poner medidores en cada departamento para medir el grado de utilización y premiar a aquellos que hayan logrado bajar su consumo.

¿Tiene usted un edificio energéticamente eficiente?

Otro punto a tener en cuenta es el diseño y la ubicación de los edificios.

La ubicación geográfica, la posición con respecto a la salida y puesta del sol y la circulación del viento son vitales para determinar la temperatura efectiva en un establecimiento industrial, lo cual repercute en los costos de funcionamiento, operación y mantenimiento de la planta.

En muchos casos, los excesos en el uso del aire acondicionado se deben al deficiente diseño del edificio y la inexistencia de planes de mejora continua de los inmuebles en funcionamiento.

Un sistema de ventilación bien planeado puede proporcionar una temperatura adecuada sin recurrir a equipos de refrigeración.

¿Se encuentra usted en la frontera de eficiencia energética de su industria?

Cada industria tiene sus particularidades de consumo energético. En algunos sectores, como el alimenticio, la eficiencia energética se vincula estrechamente con los sistemas de refrigeración (de hecho, los equipos de refrigeración representan más del 35 por ciento del consumo eléctrico).

A esto, hay que sumar el gasto de combustibles fósiles, necesarios para producir vapor de agua, insumo base de la elaboración de sus productos.

De esta forma, en esta industria particular, una solución práctica puede ser la integración de controles inteligentes, donde la activación del sistema de aire acondicionado se realice mediante sensores que detecten el exceso de calor y lo conduzcan hasta la temperatura de equilibrio.

Otras soluciones prácticas consisten en mantener las puertas herméticas en buen estado, evitar sobrecargar de productos los cuartos de refrigeración (a través de un buen control de inventarios) y programar las descargas de productos en horas de la noche (para evitar que el sistema se vea forzado a recuperar el frío emitido al exterior).

En definitiva, la ecoeficiencia tiene el potencial de beneficiar enormemente al medio ambiente a través de la reducción de desperdicios de energía, agua y materias primas.

El efecto combinado de esas acciones, sumado a la responsabilidad con sus empleados, las comunidades vecinas y el país hará que la empresa adquiera la cultura de RSE y obtenga una posición competitivamente sostenible.

Como ejemplo a seguir, podemos plantear el caso de la industria siderúrgica mexicana. Durante la década 1995-2005, este sector fue reduciendo notablemente sus indicadores de intensidad energética y de CO2.

Los empresarios lograron bajar de 18 unidades de energía por tonelada producida, a 14 unidades. Además, consiguieron que el contenido de combustibles fósiles fuera menor todos los años a partir de 1999.

El esfuerzo combinado de cientos de empresas que asuman su cuota de responsabilidad con el medio ambiente es, sin dudas, imprescindible para que la humanidad pueda enfrentar el flagelo que ya se está haciendo sentir a través del cambio climático.

René Castro
Profesor Asociado de INCAE

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