miércoles, 12 de mayo de 2010

Producen fragancias más amigables con el medio ambiente

Ensayan procesos más “verdes” para la síntesis de sustancias químicas usadas en cosmética y productos farmacéuticos.

Redacción El Santafesino
26/03/2010

Muchas de las fragancias que se usan en productos cosméticos se originan en plantas químicas. Lejos de las flores y las praderas donde se mezclan los aromas naturales, la industria sintetiza compuestos químicos para la elaboración de perfumes y sabores. Científicos de la UNL y el Conicet ensayaron distintas alternativas para obtener las sustancias que se utilizan en la producción de fragancia con reminiscencia a violetas, así como también de vitamina A de una manera menos agresiva con el medio ambiente.

De acuerdo con las experiencias realizadas en el Instituto de Investigación en Catálisis y Petroquímica (Incape), al utilizar catalizadores sólidos en el proceso lograron obtener rendimientos similares a los que actualmente obtiene la industria con catalizadores líquidos. La ventaja radica en que una vez terminadas las reacciones es posible recuperar las sustancias sólidas empleadas en vez de liberarlas al medio ambiente.

“Trabajamos las dos etapas de este proceso tratando de reproducir los rendimientos obtenidos en los procesos comerciales que son altamente eficientes porque logran rendimientos y selectividades muy altas pero tienen en contra el problema ecológico y ambiental que acarrean”, explicó Verónica Díez, investigadora del Incape.

Química fina

El equipo trabajó sobre la síntesis de tres compuestos químicos finos: las iononas. Una es un intermediario clave para la producción de vitamina A sintética y por ello es valorada en la industria farmacéutica. Las otras dos son apreciadas en cosmética y fragancias por sus reminiscencias a violetas, “uno es más frutal y amanerado y el otro es específicamente a violetas”, describió Díez.

Estas sustancias se sintetizan en un proceso de dos etapas. “El primer paso no es amigable con el medio ambiente porque utiliza bases líquidas como son el hidróxido de sodio o hidróxido de potasio. El problema con estas sustancias es que son corrosivas y contaminantes y son liberadas al ambiente porque es muy difícil recuperarlas una vez que se completa la reacción. Al no ser fáciles de separar, se desechan”, detalló.

En el segundo paso, en vez de bases se utilizan ácidos líquidos muy fuertes como el ácido sulfúrico concentrado o ácido fosfórico. Se emplean diferentes ácidos dependiendo cuál de las sustancias se desea obtener en mayor cantidad. Al igual que en el paso anterior, los catalizadores líquidos son liberados al ambiente.

Menos contaminante

“Para la primera etapa, empleamos catalizadores basados en óxido de magnesio promovido con diferentes metales alcalinos. Los mejores resultados se obtuvieron sobre los catalizadores de óxido de magnesio promovidos con distintas cantidades de litio. En efecto, sobre estos materiales se obtuvieron rendimientos a pseudoiononas que variaron entre el 85 y el 93 %”, indicó Díez.

Para investigar la segunda etapa del proceso, usaron catalizadores ácidos preparados soportando ácidos fuertes como el ácido tungstofosfórico y el ácido tríflico sobre sílice. “Así se obtuvieron rendimientos a iononas muy altos y comparables con los del proceso que emplea catalizadores líquidos. De esta forma, el mejor rendimiento a iononas, del orden del 80%, fue alcanzado sobre un catalizador de ácido tungstofosfórico soportado sobre sílice, al cabo de 1,5 horas de reacción trabajando a 110ºC”, detalló la investigadora.

El proceso también fue optimizado tomando en consideración otras variables como la temperatura y el tiempo de reacción.

“Hemos obtenido buenos resultados con rendimientos muy altos. Éstos son resultados a escala de laboratorio”, aclaró Díez quien integra el equipo de trabajo junto con los doctores Di Cosimo y doctor Apesteguía.


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