jueves, 13 de mayo de 2010

Plantas de tabaco que generan células fotovoltaicas sintéticas

26 Ene, 2010

Un equipo de bioingenieros de la Universidad de Berkeley han encontrado una manera de modificar las plantas de tabaco común para generar células fotovoltaicas sintéticas y fotoquímicos que pueden ser extraídos, disueltos en solución y rociados en un substrato de cristal o plástico para fabricar paneles solares, de una forma más limpia y natural.

Los eones de la vida en la tierra han propiciado que las plantas aprovechen de una forma muy eficiente la luz solar. Aprovechando esta circunstancia los investigadores han programado genéticamente un virus que puede infectar un cultivo de tabaco, pero en vez de reproducir copias genéticas de sí mismo como un virus normal, ésta hace que la planta genere cromóforos artificiales, es decir, pequeñas estructuras que convierten la luz del sol en electrones de alta potencia.

Los cromóforos crecen uno encima de otro hasta que son dispuestos en barras de unos pocos cientos de nanómetros de largo. Debido a que la naturaleza es capaz de aprovechar perfectamente la energía solar, los cromóforos de forma natural se las arreglan lo suficiente bien como para mantener la separación de una corriente, así como lo suficientemente cerca para que los electrones puedan ser generados.

El resultado es un proceso de fabricación ambientalmente seguro para las células solares, así como un catalizador saludable para el cultivo de tabaco. Las células no son tan eficientes como una célula solar de silicio, pero se caracterizan por ser biodegradables, pudiendo ser utilizadas en una gran variedad de utilidades en aplicaciones de uso temporal o desechables.

Por supuesto, hay un inconveniente: los investigadores de la Universidad de Berkeley no han demostrado que las células puedan convertir la luz en electricidad utilizable todavía. Aunque es fácil dejarse llevar por la emoción en verde, probablemente tomará años antes de ver dispositivos de consumo, así como redes de energía que puedan ser impulsadas por estas células de crecimiento natural de síntesis solar.

Pero hay algo interesante que la biología juega aquí. La modificación de los genomas de las plantas para la fabricación de estructuras sintéticas que limpiamente pueden alimentar nuestras vidas es una idea bastante revolucionaria. La palabra “sintético” a menudo lleva consigo una connotación de estar fuera de sintonía con el mundo natural, por lo tanto este tipo de tecnología tiene el potencial para cambiar este entendimiento.

por Oscar Martín en Bioingeniería

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